El agua ha sido siempre un recurso imprescindible para el desarrollo y bienestar de todas las civilizaciones. Como principio básico, el agua es elemento clave en la dinámica de la cadena biológica.
Su uso y tratamiento inciden en el entorno en que se desarrolla la vida humana. Pero el agua es un recurso escaso. Por ello su correcto aprovechamiento y reutilización son vitales para conjugar progreso y desarrollo sostenible.